Reflexionando con un niño



Aquel día fue un día normal, como todos los,otros. Regresaba de realizar algunas diligencias renovando documentos importantes para nosotros los "adultos". Llegué a casa y allí, como siempre, estaba mi sobrina llena de alegría y contenta porque mi madre y yo habíamos regresado de nuestros deberes, nada fuera de lo común. 

A veces, al ver la actitud de los niños me dan ganas de ser una de nuevo, ese fue el caso de aquel día, así que decidí sentarme con ella en el suelo y empezar a jugar con los perros. Mis tres perros (Luna, Leo y Muñeco). Jugamos mucho y nos tomamos muchas fotos con mi ipad. De repente mi sobrina de cuatro años me dice emocionada: -¡Erika!, ¡te tengo una sorpresa!, -Yo: Dime, a ver, ¿Cuál es?, su rostro se incendio de alegría y me dijo, cuando sea grande, así como tu, ¡he decidido ser una veterinaria!. Me puse muy feliz, sonreí sintiendo una gran ternura por sus palabras. De repente ella, con cara de preocupación se mantuvo en silencio por un momento, le pregunte -¿Que te pasa?, preocupada ella me responde que hay un problema, y es que ella no tiene espacio en su hogar para poner su clínica. Yo, para calmar su temor le dije que sí, que había bastante espacio ya que podía construir una segunda planta y allí emprender su clínica veterinaria; ella concordó conmigo y le encanto la idea, corrió donde mi tía, que es la persona encargada de cuidarla y le dijo que por favor que le diera el número de los constructores para que vinieran de inmediato a construir la clínica que habíamos diseñado. Mi tía le dijo que realmente había varios ingenieros, pero que por el momento ella no tenia el número de ninguno de ellos, así que mi sobrina volvió corriendo de prisa hacia mi preguntándome que si debíamos llamar al nueve uno uno (literalmente) para que los constructores llegaran de inmediato, yo me reí y le explique que no, que ese número solo era para emergencias, pero otro tipo de emergencias, que allí solo habían policías, doctores y bomberos, pero lamentablemente no ingenieros, ella entendió. 

Mi tía fue a donde estábamos jugando y riendo preguntó que cual era la razón de querer llamar a los constructores, ambas le explicamos el por qué, ¡mi hermosa sobrina había decidido convertirse en una veterinaria! Y era muy importante llamar a los constructores para empezar la construccion de su clinica veterinaria.  Mi tia y yo tardamos aproximadamente veinte minutos explicandole a mi sobrina que antes de ser lo que ella decidio convertirse debia acabar el pre-escolar, luego la primaria y el bachiller y mas tarde ingresar a una universidad al igual que yo y mi hermana que estudiamos en una, que debía de hacer esto par obtener los conocimientos necesarios para poder ejercer su profesión. Luego de escucharnos detenidamente, Laura puso una cara de confusión y nos dijo, ¡¿Todo eso?!, hizo un gesto de aprobación y corriendo se fue a inventar mas juegos para pasar la tarde.

¿Qué aprender de esta vivencia de la vIda diaria? O más bien, ¿qué aprender de la actitud de un niño? Lo primero es que somos nosotros mismos quienes nos decidimos a ser quien queremos ser, con nuestro día a día vamos descubriendo las cosas que nos gustan, que nos llaman la atención, y de repente con tan solo la capacidad de tomar una decisión emprendemos el camino y los planes para de esa manera convertirnos en lo que queremos algún día llegar a ser, y que sin duda alguna lo podemos conseguir, ya que somos nosotros mismos los dueños de nuestro destino. Lo segundo es que para llegar a esa meta final, a ese punto último del camino que en algún momento decidimos tomar, es necesario mirar con desinterés las trabas y la lucha que hay que atravesar para llegar hacia allá, muchas veces difícil, mas sin embargo a veces es mejor aprender de esas situaciones, sacarle la parte linda, mirar el lado positivo, disfrutar el camino y la jornada, jugar con nuestro alrededor y las cosas que conlleva el "llegar a ser", para así poder decir con gusto "yo soy". Ningún ser humano nacido es incapaz de realizar cualquier cosa, cuando crecemos y nos convertimos en adulto tenemos ese miedo que es el que nos vuelve incapaces de ser lo que algún día soñamos, nos dejamos empapar de comentarios negativos, opiniones de allegados, pensamientos auto-destructivos y nos olvidamos que un día, en aquel momento que lo soñamos, nada de eso paso por nuestra mente, así mismo como cuando un niño sueña, comienza un juego y lo termina feliz y satisfecho. 

¿Será mi sobrina una veterinaria cuando sea adulta? No lo sé, pero definitivamente sé que sus palabras, un tiempo atrás provocaron en mí un momento de reflexión.

~ea



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